La IA generativa introdujo sistemas que podían razonar y responder.
La IA agéntica potencia estos sistemas para planificar tareas, realizar acciones en ellas y completarlas.
Con la IA agéntica, el agente actúa. Transforma los objetivos en planes, recupera y procesa datos, activa la inferencia, utiliza herramientas de software y, finalmente, valida los resultados, iterando a través de etapas hasta que la tarea se completa con éxito.
En la práctica, la IA agéntica es más que algo con lo que se puede “chatear”. Es un asistente digital que ayuda a completar tareas operando software en tu nombre y que se activa a partir de la solicitud de un usuario, un trabajo programado, un evento u otro agente. Los agentes de codificación, de investigación, de automatización de TI y de procesos comerciales son los primeros ejemplos de agentes empleados para completar tareas.
Este cambio de conversación a acción cambia por completo el equilibrio del procesamiento. Los agentes se ejecutan en CPU, lo que modifica los requisitos de infraestructura para la IA, ya que aumenta exponencialmente la demanda de procesamiento de CPU. Aunque la IA agéntica puede aumentar el uso de la CPU, también puede aumentar el uso de la GPU. La IA agéntica suele utilizar inferencia de IA (carga de trabajo intensiva en GPU) para la inteligencia y herramientas (cargas de trabajo intensivas en CPU) para realizar tareas.